A pesar de que las emociones tienen un origen químico y en muchas ocasiones estas reacciones pueden ser “involuntarias” podemos aprender a controlar las acciones que tenemos ante diversas situaciones, a esta habilidad o capacidad que se tiene de controlar las propias emociones es a lo que llamamos Inteligencia Emocional.
El concepto de Inteligencia Emocional
fue introducido por los psicólogos estadounidenses John Mayer y Peter Salovey en
dos artículos publicados en 1990. El primer artículo se denominó “Emotional
Intelligence” donde la definieron formalmente como “la habilidad para controlar
los sentimientos y emociones en uno mismo y en otros, discriminar entre ellos y
usar esta información para guiar las acciones y el pensamiento de uno” (Salovey
y Mayer, 1990). La incorporación de este concepto dio paso para que los
investigadores se interesaran más allá de solo el coeficiente intelectual de
las personas y se comenzó a estudiar otras habilidades y capacidades ligadas a
las emociones.
Uno de los instrumentos para
evaluar la IE de manera intrapersonal es el TMMS-24 (Spanish
Modified Version of the Trait Meta-Mood Scale) evalúa la expresión,
manejo y reconocimiento de emociones, adaptada por Fernández-Berrocal, P.,
Extremera, N. y Ramos, N. (2004) del Trait Meta-Mood Scale (TMMS-48) de
Salovey, Mayer, Goldman, Turvey y Palfai (1995); es una escala rasgo de
metaconocimiento emocional que constituye las medidas basadas en autoinformes o
escalas que siguen el enfoque de Salovey y Mayer. A medida de autoinforme el
sujeto evaluado nos muestra la percepción que tiene sobre sus propias capacidades
emocionales a través de 24 ítems que deben ser puntuados con una escala tipo
Likert de cinco puntos (desde 1= Nada de acuerdo, hasta 5= Totalmente de
acuerdo). Puede aplicarse tanto de forma individual como colectiva.

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